Filmin y Atlántida Film Fest 2012

Hace unas semanas, la plataforma de cine on-line Filmin puso en marcha la segunda edición del Atlántida Film Fest, un festival que nos ha permitido a los cinéfilos disfrutar desde casa y en exclusiva de más de 20 películas que aún no se habían estrenado en salas.

Adquirí el abono completo por 15 euros con la esperanza de atiborrarme de cine durante el mes de abril, pero el exceso de trabajo y mi adicción nocturna a las series acabaron pronto con esa utopía, y finalmente sólo llegué a ver cuatro películas completas y parte de dos. A continuación voy a relatar mi experiencia como espectador de forma cronológica.

1 – Un mundo cuadrado, de Álvaro Begines.

La segunda película escrita a cuatro manos por Álvaro Begines y Miguel Ángel Carmona fue la principal razón de que adquiriese el abono. Tenía muchas ganas de verla, después de haber descubierto su talento hace unos años con su primer largometraje: ¿Por qué se frotan las patitas?

Quedé gratamente sorprendido con una historia que tiene en estos días mucho más significado que nunca, ya que sus protagonistas se proponen llevar a cabo una pequeña gran revolución contra el poder establecido. Y no digo más, porque prefiero que la veáis sin saber nada más del argumento.

Sólo diré que me pareció una película completamente honesta, dirigida con buen pulso y con mucho mimo. Y aunque no es perfecta, se merece un sobresaliente por su valentía y por la sensación que deja en el espectador.

2 – Puzzled loved, de 13 directores procedentes de la ESCAC (Escola Superior de Cinema i Audiovisuals de Catalunya).

Esta película es rara. Muy rara. El hecho de que tenga más de una decena de directores la convierte en una película muy descompensada, capaz de ejecutar escenas con muchísima brillantez, pero también con un desatino inexplicable.

Si se hubiese tratado de microhistorias independientes como sucede en Paris Je t’aime o New York, I love you, bastaría con olvidar rápidamente aquellas historias que no te gustan, pero estamos hablando de una historia completa de casi 90 minutos, y aunque la película se deja ver, hay algunas escenas que me sacaron de mis casillas por completo.

Aún así, también merece la pena verla, porque tiene algunos fragmentos dirigidos con una creatividad apabullante.

3 – The Swell Season, de August-Perna, Dapkins, Mirabella-Davis.

Después de haber conseguido el Óscar a la Mejor Canción por uno de los temas que compusieron para la película Once (2006), que también protagonizaban, Glen Hansard y Markéta Irglová emprendieron una gira de conciertos bajo el nombre “The Swell Season”. Este documental nos muestra el derrumbe de esta pareja, que ya lo era en la vida real antes de convertirse en ficción.

Me fascinó completamente la personalidad de Glenn Hansard, con el que me sentí bastante identificado. En parte, porque comparto con él el haber crecido con un padre que ha decidido matarse lentamente a base de consumir alcohol en grandes cantidades un día sí, y otro también.

4 – Submarine, de Richard Ayoade.

Llegamos a la joya de la corona. Gran descubrimiento el de la ópera prima de Richard Ayoade, que se coló hasta el fondo de mi corazón cinéfilo. Narra la vida de Oliver Tate, un adolescente intelectual y solitario que se enamora de una chica de su instituto, iniciando su primera relación de pareja mientras el matrimonio de sus padres se desmorona.

La galería de personajes que recorren esta historia es sencillamente genial y atípica, pero sin duda lo que realmente me conquistó es el buen gusto de Ayoade a la hora de colocar y mover la cámara. Aquí hay cineasta para rato. Y ya estoy esperando a que la saquen en DVD para colgar esta película en mi estantería.

Por último, tengo que mencionar dos películas que empecé, y no me dio tiempo a ver porque se me acabó el plazo de visionado.

5 – Alps, de Yorgos Lanthimos.

Esta película griega, que sí se ha estrenado ya en las salas españolas, tiene un arranque tan lento que cada vez que intentaba verla me vencía el sueño. Tiene muy buenas críticas y me han hablado bien de ella, pero desgraciadamente, y debido a su estreno en salas, sólo estuvo on-line un fin de semana y no tuve tiempo de verla. Queda pendiente.

6 – La Roca, de Raúl Santos.

Este documental andaluz narra la historia entre Gibraltar y La Línea de la Concepción (Cádiz) durante parte de la dictadura franquista, cuando el simpático de Franco decidió cerrar la frontera de Gibraltar, aislando a 30.000 personas sin comida, agua o líneas telefónicas.

Pude ver la primera media hora, y tiene una factura muy cuidada, pero una vez más se me pasó el plazo porque tuve que ponerme a trabajar. Espero poder verlo pronto.

CONCLUSIONES: Después de esta experiencia satisfactoria con Filmin, seguramente este verano me decida a invertir 30 euros para disfrutar durante tres meses de su extenso catálogo. Es un gustazo darle al play y que se reproduzca directamente sin esperas la película que quieres ver.

Y además, sabiendo que estás contribuyendo a que el sector para el que esperas trabajar algún día vea recompensado económicamente su gran esfuerzo. Un aplauso para Filmin, y hasta el año que viene, Atlántida.

Por un puñado de vídeos: historia de un fan de Zahara

Estos días me ha venido un recuerdo a la mente. Hace ahora dos años estaba editando sin parar piezas para Sexto Nivel, un programa semanal producido por Broadcast Productel para La Sexta. Fue en febrero de 2010 cuando mi escritora de canciones favorita en español, Zahara, recibió el Premio Guille a Autora Revelación. Y en marzo cuando edité este vídeo para el programa.

Curiosamente, la idea de mi próximo proyecto de ficción la parí gracias a una canción suya en septiembre de 2009. Una noche estaba ya acostado escuchando música a todo volumen con los auriculares, y al llegar a Con las ganas me levanté como un resorte y empecé a escribir escuchando la canción una y otra vez.

No podía quitarme de la cabeza una imagen de una situación de mi vida, y a partir de esa imagen escribí los pulsos de una escena y empecé a dialogar. Aunque fue sólo un borrador, ese punto de partida acabó convirtiéndose en el guión de Dame un beso: una historia que meses después fue mutando y mejorando, gracias a la entrega y el talento de Nora Rodríguez Suescun, una compañera guionista. Y ésta es la canción en cuestión.

Con las ganas

Aunque llevaba escuchando a Zahara desde 2009 gracias a la recomendación de Pablo Silva González, no fue hasta el 26 de abril de 2010 cuando me planté solo en el Búho Real para verla en directo por primera vez en mi vida.

Se trataba de la gira de su primer disco: La fabulosa historia de…, pero en aquel concierto ya mostró algunas composiciones nuevas que han aparecido en La pareja tóxica, su última publicación.

Aquella noche disfruté por primera vez de El lugar donde viene a morir el amor. Y recuerdo que Zahara se bajó del escenario y empezó a cantar improvisando entre el público, haciéndonos sonreír prácticamente a todas y cada una de las 30 ó 40 personas que estábamos en este mítico bar.

En general, este nuevo disco es más descarnado y sincero que el anterior. Se nota el giro hacia la madurez, y el enfrentarse a la realidad desde una perspectiva más agridulce, y también más realista ante los vaivenes de la vida.

Además, ha conseguido que me acabe suscribiendo a Spotify Premium, después de haberle dado vueltas y vueltas al disco y superar el límite de escuchas.

Zahara – La pareja toxica (NOTA: Puede producir adicción).

Como curiosidad, una de las canciones del disco da título también a una película de NYSUFILMS en la que he tenido la suerte de colaborar: Leñador y la mujer América.

Mi historia como fan de Zahara continúa este viernes 2 de marzo por partida doble: en Los conciertos de Radio 3 por la mañana, y en la sala Galileo Galilei por la noche.

Aunque en concierto lleva una banda estupenda, para escuchar en casa os recomiendo la desnudez de sus acústicos en solitario. Os dejo con tres temazos.

Leñador y la mujer América

General Sherman y como Sam Bell volvió de la luna

Del invierno

Almería, por Aldous Huxley

Os dejo un poema que he descubierto sobre Almería, a cargo del autor de Un mundo feliz.

Almería
Los vientos aquí no tienen insignias en movimiento, pero recorren
una vacía oscuridad, una destemplada luz;
ramas que no se doblan, nunca una flor torturada
se estremece, raíces agotadas, a punto de volar;
alado futuro, marchito pasado, ni semillas ni hojas
dan fe de esos veloces pies invisibles: corren
libres por una tierra desnuda, cuyo pecho recibe
todo el fiero ardor de un sol desnudo.

Tú tienes la Luz por amante. ¡Tierra afortunada!
Que concibe el fruto de su divino deseo.
Mas el seco polvo es todo lo que ella da a luz,
esa hija de arcilla creada por el perpetuo fuego celestial.
Por lo tanto venid, suave lluvia y delicadas nubes, y calmad
este amor radiante que tiene la fuerza del odio.
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Winds have no moving emblems here, bud scour
A vacant darkness, un untempered ligth;
No branches bend, never a tortured flower
Shudders, root-weary, on the verge of fligth;
Winged future, withered past, no seeds nor leaves
Attest those swift invisible feet: they run
Free through a naked land, whose breast recived
All the fierce ardour of a naked sun.

You have the Ligth for lover. Fortunate Earth!
Conceive the fruit of his divine desire.
But the dry dust is all she brings to birth,
That child of clay by even celestial fire.
Then come, soft rain and tender clouds, abate
This shining love that has the force of hate.

Aldous Huxley, poesía completa (edición bilingüe), edición,
traducción y notas de Jesús Isaías Gómez López, Cátedra (Letras
Universales), Madrid, 2011 (732 páginas).

“Autobiofilmografía a los 30″: se aproxima una batalla

Los que me conocen bien saben que en casi todos los cortometrajes que he dirigido hasta la fecha, he partido de mí mismo para moldear un material que acaba convirtiéndose en ficción, pero que en ocasiones deja detrás una estela bastante visible de mi personalidad. Llamadlo ego, afán de protagonismo, o imprudencia narrativa, pero para mí hacer cine es una especie de terapia, y me ayuda mucho como bálsamo para aprender y evolucionar como ser humano.

Seguramente mi psicóloga no estará de acuerdo con el ejercicio que me he propuesto hacer a partir del año 2012, pero he decidido rescatar una idea que tuve hace un tiempo. No sé si es ficción, documental, ensayo, o una mezcla de todas ellas, pero tengo muchas ganas de tener tiempo (y una Canon 600D) para empezar a rodar material y devanarme los sesos intentando darle sentido a la que sería la historia más personal que jamás podré rodar. Lo que sí tengo ya es una primera estructura, un título provisional (Autobiofilmografía a los 30), y unas cuantas reglas que cumplir.

Como anticipo, os dejo una escena que quiero recrear el verano que viene. Pertenece a Conan el bárbaro, una de las películas que más veces vi durante mi infancia.

La playa ya la tengo, porque es la de mi pueblo. La espada habrá que hacerla de cartón. Y los músculos… Bueno, vale, va a ser una parodia más que una recreación. Pero esta escena tiene en estos días mucho significado para mí, así que no os lo toméis a coña, que esto es serio.

Escribo esto de madrugada, horas antes de tomar un vuelo Madrid-Almería, donde me espera una Nochebuena diferente a todas las que he vivido. Voy a enfrentarme a fantasmas del pasado, y no tengo miedo. Llevo conmigo un leit motiv que le copio a una amiga: Glory to the braves (Gloria a los valientes).

Y me acuerdo también de Postales desde la Luna, el próximo cortometraje de mi amigo Juan Francisco Viruega. He perdido la cuenta de las veces que he visto el tráiler, porque describe perfectamente la situación que vivo cuando vuelvo a Almería, y especialmente la que estoy viviendo estos últimos meses. Sin haber estado en el rodaje, y únicamente habiendo leído versiones previas del guión, siento esta historia como si la hubiese escrito yo mismo.

Y por eso os quiero invitar a que hagáis posible que se concluya su post-producción, ya que aún falta algo de dinero y se encuentra en fase de recaudación  dentro de la plataforma de crowdfunding Lánzanos.

Y concluyo este post personalizando la famosa frase que William Wallace pronuncia en Braveheart: “puede que nos quiten la vida, ¡pero jamás nos quitarán las ganas de rodar!”.

PREGUNTAS FRECUENTES: ¿Es mejor el libro o la película?

Después de tres meses y medio de sequía bloguera, inicio hoy una serie que espero poder mantener durante el mayor tiempo posible. En esta serie intentaré ofrecer mi respuesta a preguntas de diferente corte, ya sean sobre cine, gastronomía, perspectivas de futuro, o sobre las cucarachas, esas grandes supervivientes.

Comenzamos con una cuestión muy recurrente en conversaciones pseudointelectuales. Siempre que se estrena una película basada en un best seller, esta pregunta casi retórica asalta las tertulias de café, vino o cerveza. Y es que si ya existe el formato disco-libro, no entiendo por qué no se prodiga más lo del libro-película. Igual soy yo el bicho raro, pero a mí me encanta comprarme un libro, y ver después la película que se ha hecho basándose en él.

Así que mi respuesta a si es mejor la película o el libro, siempre será: primero el libro, y luego la película.

Aquí os dejo mi particular lista de libros y películas que he leído y visto en los últimos meses:

1- El perfume, de Patrick Süskind, adaptada al cine por Tom Tykwer, Bernd Eichinger y Andrew Birkin.

La adaptación de esta novela traducida a más de 40 idiomas suscitó mucho interés, sobre todo porque Tom Tykwer, su director, es también el responsable de películas como Corre, Lola, corre.

La novela, como era de esperar, me encantó. Es un auténtico deleite para el olfato (sí, habéis leido bien), y tiene capítulos realmente bien escritos y descriptivos. Nunca olvidaré la mejor orgía que he podido imaginar en mi cabeza gracias a la lectura de esta novela.

¿Y qué pasa al ver la película? Pues que está muy bien realizada y consigue trasladar bien la novela a imágenes, pero evidentemente no llega a despertar en el espectador las mismas sensaciones que en el lector. Y la orgía decepciona, claro. Pero es que si lees la parte de la orgía sabes perfectamente que eso no se va a mostrar jamás en una película de corte comercial.

2 – The road, de Cormac McCarthy, adaptada por el guionista Joe Penhall, dirigida por John Hillcoat, y fotografiada por el español Javier Aguirresarobe.

La novela de McCarthy, premiada con el premio Pullitzer, es una crónica áspera y apocalíptica que se lee rápido, a pesar de que a veces no se hace nada fácil avanzar por el estado en el que te sumerge su lectura.

La película es bastante fiel al libro. Sin embargo, un pequeño detalle al final de la historia me hizo revisar el final de la novela, para darme cuenta de que le habían dado otro cierre ligeramente diferente pero igualmente válido.

3 – Tales from the Script, de Peter Hanson y Paul Robert Herman.

No todo iba a ser ficción. Hay libros con forma de ensayo que también pueden dar el salto a la pantalla.  Por desgracia ni el libro ni el documental están en castellano, así que tendréis que hacer un esfuerzo por intentar comprender la lengua de Shakespeare.

Obviamente está dirigido a guionistas o aspirantes a guionistas, y es bastante inspirador, ofreciéndote una perspectiva muy amplia de los diferentes caminos que han llevado a estos 50 guionistas a ganarse la vida escribiendo.

Entre ellos figuran nombres de la talla de William Goldman (La princesa prometida, Dos hombres y un destino, Todos los hombres del presidente), John August (Big Fish, La novia cadáver) y Frank Darabont (La milla verde, Cadena Perpetua).

Es un libro con multitud de relatos de experiencias, pero también lleno de consejos. De entre todos ellos, me quedo especialmente con uno de Billy Ray: “Just find your own voice. Don’t try to duplicate styles of other writers”.

Y esto es todo por hoy.

En la próxima entrega de Preguntas Frecuentes: ¿Dónde está Wall-e?

Así suena “En la próxima parada”: Brian Hunt

Llegamos al punto y final de esta serie de posts sobre la banda sonora de nuestro último cortometraje. Y lo hacemos con Brian Hunt y Limbo Starr, que nos han cedido dos temas del álbum de debut de Brian, titulado “I lost my glasses”.

Brian Hunt (y es su verdadero nombre) es un músico y productor polifacético, que ha colaborado en proyectos musicales como Templeton, Russian Red, Anni B Sweet o Half Foot Outside, ya sea produciendo, o formando parte de la banda.

El año pasado tuve la suerte de editar esta pieza sobre él para La Sexta. Quién me iba a decir a mí que meses después, las dos canciones que aparecen en el reportaje formarían también parte de “En la próxima parada”.

Recuerdo que después de editar la pieza me hice con el CD de “I lost my glasses”. Y también recuerdo que no podía dejar de escucharlo, de la primera a la última canción, ya que goza de una frescura que hacía tiempo no encontraba, y demuestra que Brian tiene muchísimo talento componiendo temas muy diferentes entre sí, influido tanto por el folk como por el powerpop o la distorsión de guitarras.

Escuchar su disco completo “I lost my glasses” en Spotify.

Sigo sin entender por qué no tuvo una mejor acogida y una mayor difusión. Debería haber estado haciendo bolos todo el 2010 promocionando este gran disco. Pero bueno, en un país que tiene como referente en ventas a una panda como “El canto del loco”, era de esperar.

En fin, voy a dejar de quejarme porque podría estar párrafos y párrafos maldiciendo, y tampoco es plan. Os dejo con los dos videoclips que se hicieron de los dos temazos que Brian y la discográfica Limbo Starr nos cedieron dándonos las gracias y sin pedirnos nada más que su inclusión en los créditos.

Así suena “En la próxima parada”: The Singer Not The Song

En post anteriores hemos conocido a Medelia y a Marcus Doo & The Secret Family. Le toca ahora al turno al gran protagonista musical de En la próxima parada. Y digo protagonista porque Xisco Rojo, que es la persona detrás del proyecto musical conocido como The Singer Not The Song, participó en nuestro último cortometraje de forma física, tocando un tema en directo junto a Charlie Bautista, músico polifacético que colabora habitualmente con Russian Red y Christina Rosenvinge, entre otros.

Repaso ahora de forma breve la aportación de The Singer Not The Song al cortometraje. En primer lugar, nos cedió junto a Sonia Bermejo de The Not Knowing, la tercera canción que sonará a lo largo de la historia, una maravillosa versión de la canción Waltzing me all the way home,  original de Stephen Merry & Odetta.

Posteriormente, y aunque está en un segundo plano, aparece otro tema de The Singer Not The Song, perteneciente a su EP “Not I EP”, y titulada How it is (They act like they’ve never heard it).

Y por último, llegamos a la joya de la corona: la canción en directo de la que os hablaba en principio, y que suena genial gracias al talento de Xisco Rojo, al acompañamiento de Charlie Bautista con el xilófono y la flauta travesera, y al buen hacer de mi gran amigo Emilio Carrasco en la edición y mezcla final del sonido, y la colaboración de éste último y Gabriel Hurtado en el sonido directo.

Os dejo aquí la versión original, autoproducida por el propio Xisco, y que se encuentra en su EP “Winter Demos”.

Para aquellos que tengan la suerte de encontrarse en tierras alemanas esta semana, os dejo aquí las fechas de una minigira que va a realizar The Singer Not The Song junto a Moomaw a lo largo de esta semana. Yo, por mi parte, estoy deseando que publique temas nuevos, y le deseo todos los bolos del mundo, porque se los merece.

Para los curiosos, os dejo enlaces a sus espacios en la web.

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Y su blog.