La profesión de cortometrajista

El otro día volvía en metro desde San Sebastián de los Reyes hasta Madrid jugando al solitario con el móvil, y no pude evitar cotillear una conversación entre tres mujeres que rondaban la treintena. Por sus palabras deduje que se dedicaban a la televisión y que una de ellas era editora. Hasta ahí todo normal, pero de pronto en la conversación se pronunció una palabra que me hizo levantar la vista de la pantalla del teléfono. La palabra era “cortometrajista”, y si la buscáis en el diccionario de la RAE, esto es lo que encontraréis.

Después de este inciso, continúo con la historia. Una de las chicas le preguntó a otra:  “¿Y tu hermano qué tal, a qué se dedica?”. La editora respondió: “Ahora mismo está trabajando de teleoperador, pero en realidad se dedica a… bueno, es cortometrajista. No es que sea una profesión, pero la verdad es que él se lo toma como si lo fuera”.

Tengo que reconocer que me hizo gracia. Me vi reflejado en aquel chico, y en todo lo que su hermana contaba sobre él: que a veces sus padres le tenían que echar un cable económicamente porque de pronto no llegaba a final de mes, que si quería seguir rodando tenía que estar sacrificando muchas cosas, que con unos cortos muy bien y con otros no tanto, etcétera.

Es curioso que el diccionario aún no recoja el término en cuestión, ya que es ampliamente usado y, aunque los cortometrajistas somos una minoría en la sociedad, existimos. El problema es que evidentemente no es un oficio. Está a medio camino entre el hobby y el mundo profesional, y hay diferentes clases de cortometrajistas en función de sus posibilidades de producción. No es lo mismo alguien que rueda un corto gastándose menos de 300 euros, a otro cuyo presupuesto asciende a 200.000.

Sin embargo, y aunque no se considere un oficio, el amplio número de festivales que hay por todo el mundo pueden hacer que un cortometraje gane miles y miles de euros. En función del coste que tenga la producción, pues más margen de beneficio habrá. Hay cortos rodados con menos de 600 euros que luego han acabado arrasando, y otros de cientos de miles de euros que no han recuperado el dinero. Pero sé de algunos que han podido ganar 90.000 euros netos después de los dos años de vida que tiene un cortometraje en festivales. Por lo tanto, aunque sea sólo el caso de unas pocas excepciones, se puede vivir de ello.

Entonces, ¿en qué quedamos? ¿Es un oficio o es un hobby? Pues no lo sé. Os dejo un corto que hicieron mis compañeros de ÁTICO Fernando Molero y JuanLu Molina para el Festival de Cine Instantáneo de Córdoba en 2007, a ver si despejamos algunas dudas.

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7 comentarios en “La profesión de cortometrajista

  1. jota dijo:

    A ver, no quiero que nadie se enfade ni crear polémica por lo que voy a decir, pero creo que la palabra cortometrajista incluye a muchos tipos de directores, y aproximadamente un 60% de ellos no son cortometrajistas. Me explico, hay directores como Nacho Vigalondo, Natalia Mateo, Sánchez Arévalo, Koldo Serra o tú mismo, que sois grandes cortometrajistas, es decir, manejáis perfectamente lo que es el concepto de corto, tanto en guión como en la dirección. Incluso a gente como Koldo Serra le cuesta luego dar un buen salto al largo, demostrando que manejan muy bien la idea de base pero en un planteamiento de 90 minutos no son capaces de hacerlo llegar a buen puerto. Y luego hay muchos realizadores, entre los que se incluyen a casi todos los amateurs como yo, que hacemos o intentamos hacer cortos porque no podemos estudiar en una escuela de cine o no encontramos financiación para un hipotético largometraje. Lo consideramos simplemente como un campo de entrenamiento por si un día podemos aspirar a una película … es mi opinión. Los cortometrajistas que respiran el formato corto no dejan de rodarlos a pesar de haber ganado Goyas, de haber debutado en el largo o similar … el resto se olvidan del formato en cuanto acceden al cine remunerado.

    Obviamente estoy de acuerdo en que definirse como “cortometrajista” implica muchos sacrificios, entre ellos currar de algo que te de para pagar el alquiler y a la vez no te quite mucho tiempo para seguir rodando y escribiendo. Es un tópico y un cliché decir eso pero para mí es algo real, tan real como que no sé si eso acaba compensando mucho. Y yo conozco a gente que vive del corto, pero es una pena que sean uno entre un millón …

    ¡abrazos grandes!

  2. Luis Fco. Pérez dijo:

    Jota, gracias por el comentario y por los halagos.

    La verdad es que había pensado hablar de las tipologías de cortometrajistas, pero no he querido alargarme más. Ese es un debate que da para muchas líneas y que a lo mejor retomo en otro post próximamente.

    Como diría Forrest Gump: cortometrajista es el que hace cortometrajes. Así que aunque muchos lo toméis como un trámite para llegar a dirigir largometrajes, también sois cortometrajistas. A este tipo os podríamos denominar “cortometrajistas a la fuerza”. Pero, como dijo Lou Jacobi en “Irma la douce”, esa es otra historia.

    Otro abrazo enorme.

  3. Woody Wilder Gondry dijo:

    Enhorabuena por el post Paco. Ojala algun día cortometrajista sea considerado un oficio, aunque yo me planteo una pregunta, ¿Quien se puede denominar asi mismo cortometrajista?¿Aquel que ha hecho un corto de escuela o el que gana festivales?Ojala que gracias a ti se dignifique la profesion.

  4. Luis Fco. Pérez dijo:

    Yo considero cortometrajista a todo aquel que ha llevado a cabo al menos un corto tomándoselo mínimamente en serio. No es necesario haber ganado festivales para que alguien se considere a sí mismo cortometrajista. Otra cosa es distinguir entre el cortometrajista amateur, que hace cortos sólo para pasárselo bien, y el profesional, que además de para disfrutar, los hace para adquirir notoriedad en festivales.

    Pero ahora que lo dices, más que plantearnos la pregunta de quién se puede denominar a sí mismo “cortometrajista”, creo que deberíamos plantearnos quién se debe considerar a sí mismo como “director de cine”. Para mí lo de considerarse “director de cine” ya son palabras mayores: es un oficio tan complejo que me da rabia cuando mucha gente se presenta como “director/a de cine” sin haber hecho prácticamente nada.

    A mí por ejemplo me cuesta decir “soy director”. Sin embargo, no me ruborizo al decir con orgullo “soy cortometrajista”.

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